La selección ecuatoriana femenina Sub-20 vivió su primera participación en una Copa del Mundo de la categoría, y lo hizo dejando una mezcla de orgullo y frustración. El equipo dirigido por Eduardo Moscoso debutó de la mejor manera posible: una goleada histórica 3-0 ante Ghana, con gol inaugural de Rosa Flores, el primero de Ecuador en la historia de este torneo.
Sin embargo, la Tri no pudo sostener ese nivel en los siguientes compromisos. Cayó 3-2 ante Francia en un partido en el que llegó a ponerse en ventaja dos veces, y después sufrió una nueva derrota por el mismo marcador ante Corea del Sur, resultado que la dejó dependiendo de otros resultados para avanzar a los octavos de final.
Esa combinación no se dio: Nigeria goleó 10-1 a Nueva Caledonia y le cerró la puerta a Ecuador, que terminó tercera del Grupo C con tres puntos, siete goles a favor y seis en contra. La eliminación dejó la sensación de una oportunidad desaprovechada, especialmente después de la solidez mostrada en el debut ante las ghanesas.
Pese al resultado final, la participación dejó un balance positivo para el desarrollo del fútbol femenino juvenil del país: una generación con nombre propio, curtida en un Mundial, y con la experiencia necesaria para pelear con más fuerza la clasificación en la próxima edición del torneo.

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